La creación de una empresa constituye el primer paso hacia la materialización de un proyecto y permite organizarlo para, finalmente, darle vida. La elección de la forma social (SAS, SARL, SASU, EI…), la redacción de los estatutos, los trámites administrativos o la fiscalidad: el promotor del proyecto deberá estudiar con cuidado el diseño de su sociedad para que esta responda a sus expectativas y sirva a sus intereses. El despacho le acompaña a lo largo de todo su proyecto, tanto en asesoramiento como en contencioso.
Las normas que rigen una sociedad vienen determinadas por su forma social. Por ello, optar por una forma social adaptada a su proyecto y a sus aspiraciones es crucial para que su actividad prospere. La forma más adecuada variará en función del número de socios o de los proyectos y actividades previstos por la empresa. A modo de ejemplo, la SAS ofrece una mayor libertad a los accionistas, que deberán redactar unos estatutos precisos, mientras que la SARL dispone de un régimen legal completo. La forma elegida también incidirá en el régimen social del directivo. Por tanto, este aspecto deberá tenerse en cuenta en el momento de la constitución.
Verdadera piedra angular, los estatutos tienen por objeto regir todo el funcionamiento de la sociedad: desde la distribución del capital social, el nombramiento y la revocación del directivo, hasta la celebración de las juntas generales, los estatutos permiten personalizar el funcionamiento de la sociedad (dentro de los límites impuestos por la ley). También será posible incorporar todo un abanico de cláusulas para optimizar el gobierno de la sociedad (cláusula de aprobación, cláusula de no competencia…).
El lanzamiento de la actividad suele ser un periodo particular: es el momento en que se firman los primeros contratos esenciales (contrato de arrendamiento, suministros, franquicia…). Es también un periodo de incertidumbre para la sociedad, que se enfrentará a sus primeras dificultades. No es infrecuente, además, que al iniciar la actividad la sociedad se encuentre todavía en constitución, lo que conlleva la aplicación de un régimen jurídico específico.
Con sede en Pau, el despacho acompaña a los emprendedores de los Pirineos Atlánticos, así como a los de Nueva Aquitania y Occitania, con un conocimiento concreto de los retos económicos locales. La creación y la estructuración de una empresa nunca deben abordarse como simples formalidades. Un acompañamiento jurídico desde el principio permite asegurar el proyecto y preparar el futuro con tranquilidad.